Juguetes para la diversidad


Aunque se habla mucho de juguetes sexuales y del tipo de formas, tamaños y colores que existen, la mayoría de veces se suele dejar fuera a un gran número de personas. ¿Qué pasa si nuestras condiciones físicas nos limitan la movilidad? ¿O cuándo nuestros cuerpos o mentes presentan dificultades con la penetración? ¿Y cuándo nuestros genitales no se ajustan a los cánones? ¿Acaso no todo el mundo tiene derecho a disfrutar del sexo con un juguete que responda a sus necesidades?

El deseo sexual es universal, no importa la realidad de cada persona o sus preferencias. Por suerte, la industria de la juguetería se ha puesto las pilas y cada vez podemos encontrar más ejemplos para que todxs podamos disfrutar de nuestros cuerpos y obtener o dar placer. ¿Vemos algunos de estos juguetes?


¡El género no importa!

Lo mejor de los juguetes genderless es que los pueden utilizar todo tipo de cuerpos. Se pueden utilizar solos o en compañía, como el dildo doble de la marca alemana Fun-Factory, perfecto para compartir un cara a cara lleno de placer. Se adapta a todos los gustos y curvas intrépidas: dos anos, dos vaginas, una vagina y un ano... aunque si no se quiere compartir la experiencia, no hay problema, a solas el disfrute será el mismo.

Para cabalgaduras intensas y juegos de penetración imprevista entre parejas apasionadas hay muchos tipos de arneses que pueden resultar tremendamente útiles, en concreto, hay unos muy especiales que rodean muslos y rodillas para mantener erguidos dildos con base o plugs que, además de ser genderless, son perfectos para personas con movilidad reducida.

Otra propuesta de juguete sin género son los vibradores anales, en concreto el Anal Debut. Gracias a su fina cola de silicona os permitirá cosquillear esa zona que tanto cariño se merece: el culo. Y una recomendación: probad a sacarlo de golpe cuando se esté llegando al orgasmo, las sensaciones se alargarán y se sentirá más profundo e intenso.


Y por último, no olvidemos que los masajeadores también son otra opción muy inclusiva de dar placer a todxs por igual. Los hay muy sencillos pero altamente adictivos y funcionales, que acarician externamente los puntos más erógenos de absolutamente todo el cuerpo.



Electrosex, placer sin mover un dedo

Todavía mucha gente piensa que la práctica de estimular las zonas erógenas a través de impulsos eléctricos es dolorosa y la asocia sadomasoquismo o el BDSM. Pero la verdad es que están equivocados. Los electroestimuladores pueden crear sensaciones muy placenteras que no tienen porqué ser dolorosas, más bien todo lo contrario.

Son muy sencillos de utilizar y pueden ajustarse en variaciones que van desde un leve cosquilleo a un tamborileo intenso, y de ahí a intensos “azotes” de placer. Cada persona elige la forma, intensidad y el área corporal a estimular hasta el éxtasis.


Lo mejor es que son ideales para personas con diversidad funcional, ya que, una vez elegida el área del cuerpo a estimular y el programa deseado, tan solo hay que centrarse en las sensaciones sin necesidad de moverse ni manipular nada durante “el viaje”. De ahí que sean muy recomendables para personas en silla de ruedas, con el sistema nervioso afectado, personas con tetraplejia, con espina bífida, etc.



Pillar el gusto a la penetración vaginal

Hay varias afecciones que provocan en las mujeres dificultades en la penetración vaginal, pero si algo tienen en común la mayoría de terapias es el uso de dilatadores vaginales.

La terapia con dilatadores en la vagina se puede utilizar para tratar, entre otras dolencias, el vaginismo (contracción de los músculos de la vagina), la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales) o la vulvodinia (dolor crónico alrededor de la vagina). También para relajar los tejidos cicatrizados tras una intervención quirúrgica, ya sea a causa de una histerectomía o mujeres trans que se han operado y deben empezar a utilizar su cavidad vaginal.

En todos estos casos, los dilatadores ayudan a desarrollar más y mejor control sobre los músculos del suelo pélvico, pero sobre todo, a mejorar las sensaciones físicas y disminuir el dolor durante las relaciones sexuales. ¡Y por si fuera poco, también los podéis utilizar de manera anal, para que comenzar a experimentar por el lado oscuro sin molestias! Pero ojo y recordad siempre: si lo vas a usar analmente… ¡qué tenga tope!


Así que, ante tanta diversidad, ¿por dónde empezamos?


Marta Molas de Amantis.net

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